QUE SON LOS CHAKRAS

El término Chakra proviene del sánscrito y significa “Rueda”.

El concepto de los chakras nace en el Hinduismo y se encuadra dentro de los textos sagrados conocidos como las Upanishads que datan de siglos atrás.

Es ya conocida por los antiguos la la existencia de un cuerpo energético o sutil, compuesto por tres canales principales y siete chakras o centros psíquicos entre los más importantes.

Para entender cómo funcionan estos centros energéticos debemos saber primero que “TODO ES ENERGÍA”. Todo lo que nos rodea es energía, incluso nosotros somos energía. Desde el punto de vista científico todo está formado por moléculas, estas se componen a su vez de átomos y estos a su vez se componen de protones, neutrones y electrones que se mueven a gran velocidad produciendo energía. Por lo tanto todo vibra y está en constante movimiento.

Los chakras son vórtices de energía que absorben, asimilan, almacenan y distribuyen la energía o prana por todo el organismo. Funcionan como bombas o válvulas que regulan el flujo de energía a través de nuestros sistema energético. El funcionamiento de los chakras refleja las decisiones que tomamos al reaccionar ante las circunstancias de nuestra vida. Abrimos y cerramos estas válvulas cuando decidimos qué pensar y qué sentir y cuando escogemos el filtro perceptivo a través del cual queremos experimentar el mundo que nos rodea.

Los chakras no son físicos, se encuentran en el cuerpo sutil y son aspectos de nuestra conciencia. Interaccionan con el cuerpo a través del Sistema Nervioso y del Sistema Endocrino. Cada uno de los siete chakras está asociado a una de las glándulas endocrinas y, a su vez, con un grupo de nervios denominados “Plexos”. De este modo, cada chakra puede asociarse a partes y funciones concretas del cuerpo controladas por el plexo o por la glándula asociada a dicho chakra. Si los centros energéticos están des-armonizados o desequilibrados en su funcionamiento esto se manifestará en el cuerpo físico como una enfermedad.

Comprender los chakras nos permite entender la relación con nuestra conciencia y nuestro cuerpo y, a su vez nos permite ver nuestro cuerpo físico como un mapa de nuestra conciencia aportándonos una mejor comprensión de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea.

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